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01 Julio 2014

JAQUET DROZ MINERALS

Engendrados en las entrañas de nuestro planeta o en los confines del universo, estos elementos inspiran una permanente emoción y dan forma al alma mineral de Jaquet Droz, que captura el resplandor natural de las piedras y engalana sus esferas. Talladas en materias erosionadas en estado bruto, una vez trabajadas se muestran fascinantes. Luciendo estas materias, los relojes minerales de Jaquet Droz son naturalmente únicos. Sus juegos de luz, color y profundidad transcienden la materia para entrar en el reino de la belleza.

Cada persona, una piedra: aventurina, broncita, jaspe imperial, lapislázuli, meteorito, nácar, ónice, corazón de rubí, espectrolita. La elección es importante, pues cada piedra esconde propiedades misteriosas. Cuentan que no es usted quien escoge la piedra, sino la piedra la que le escoge a usted. Para el deleite de los coleccionistas, Jaquet Droz le ofrece a continuación una interpretación mística del tiempo.

AVENTURINA
El vidrio aventurina es el fruto de un afortunado error de manipulación. A comienzos del siglo XVII, un vidriero de Murano dejó caer polvo metálico en la pasta de vidrio en fusión. Una vez frío, el vidrio presentó un resplandor chispeante y misterioso. De este gesto fortuito (all’avventura en veneciano), nació este vidrio ornamental e irisado. Ofrece la imagen de una noche en la que los astros centellean en el cielo. De su azul intenso emana la profundidad que el Lady 8 de Jaquet Droz ha capturado. Siempre en movimiento, sus estrellas brillan con un resplandor suave y apaciguador.

BRONCITA
Es un camafeo de colores marrón, ocre y oro. La broncita es una piedra con tonos múltiples y similares. Su paisaje de lentejuelas con colores tierra se hace visible a través del pulido. La profundidad de sus partículas rojizas y beige le da vida.  La broncita, cálida y sutil, obtiene su fuerza del subsuelo en el que yace.  Es una piedra de apariencia anodina en estado bruto que accede a un estado superior gracias al ingenio humano. Así es como el Grande Seconde Bronzite de Jaquet Droz libera su luz, gracias a la mano experta del hombre capaz de revelar lo mejor del mineral.

IMPERIAL JASPE
Para crear el jaspe imperial, la naturaleza utiliza sus dotes de acuarelista,  eligiendo tonos suaves, untuosos y a veces incluso intensos. Delicados tonos amarillos, rosas, verdes, naranjas y azules se arremolinan para captar la atención, entrelazados en una policromía eterna. Originaria exclusivamente de un cañón perdido en el corazón de México, esta piedra veteada forma parte de los jaspes más finos. Se distinguen por sus motivos, venas minerales que irrigan la esfera del Grande Seconde Imperial Jasper de Jaquet Droz.

LAPISLAZULI
El lapislázuli fue la piedra más preciada en la antigüedad. Egipcios, incas y sumerios, las primeras civilizaciones se dejaron llevar por la fascinación que producía la vibración tónica de su color intenso. Esta roca está compuesta de partículas de un azul denso, con veteados blanquecinos y dorados. Cuando estas partículas están distribuidas de forma regular, el lapislázuli cobra vida. Fue el pigmento más precioso del Renacimiento, el azul ultramar. Su color único confiere al Grande Date Lapis Lazuli de Jaquet Droz su emoción y delicadeza. 

METEORITE
Un fragmento de asteroide entra en nuestra atmósfera y se transforma en estrella fugaz. Nacido hace más de 4 mil millones de años, al mismo tiempo que nuestro sistema solar, el meteorito azota la Tierra. Su corazón revela un motivo de agujas, lazos de estructuras cambiantes y geométricas. Compuesto de hierro y níquel como el núcleo de la Tierra, nos devuelve a los misterios del espacio y al origen del mundo. Impregnado de escalas de tiempo y espacios siderales, el Grande Seconde Meteorite de Jaquet Droz es un extraterrestre que se lleva, literalmente, en la muñeca.

NACAR
Tiene todo de un mineral y sin embargo está vivo. El nácar forma la parte interna de los caparazones de algunos moluscos muy apreciados. Es la matriz en la que nacen las perlas, como una piel que les concede su resplandor y su iridiscencia. Fruto de un crecimiento lento, el nácar está suave; el color de los reflejos irisados que destellan en su superficie tiene el cálido nombre de "oriente".  Aunque el color del The Éclipse Mother-of-Pearl de Jaquet Droz es más cercano al blanco, se aprecian resplandores rosas, azules y verdes. Tornasolado y animado, en el nácar baila la luz.

ONICE
El negro es el color más fuerte y también el más distinguido. El ónice, piedra negra entre las piedras negras, tiene el color de las entrañas de la tierra. Y sin embargo, brilla. Su superficie impecablemente lisa y uniforme reenvía la luminosidad en vez de absorberla. Negro como un arrendajo con resplandores misteriosos, el ónice pertenece a la familia de las ágatas, pero de una clase muy particular. Tiene profundidad y vida, y la elegancia de un traje de noche. Con una seducción misteriosa, el Grande Heure Minute Onyx de Jaquet Droz es cálido y elegante.

CORAZON DEL RUBI
En sánscrito, rubí se dice «ratnaraj», que significa rey de las piedras. El corazón del rubí es su matriz. Cristal naturalmente teñido por el cromo, su paleta cálida no tiene límites. Desde el rosa pálido hasta el rojo más vivo, pasando por malvas mezclados con púrpura, el corazón del rubí tiene la fuerza y la intensidad de la gema. También posee la belleza de un encaje de lentejuelas, un motivo que lo hace único. La fuerza del color y su densidad confieren al Petite Heure Minute Ruby Heart de Jaquet Droz su resplandor intrigante, y su intensidad lo convierte en el objeto más deseado.

ESPECTROLITA
Es un arco iris capturado en una piedra. La espectrolita, también llamada labradorita, fue descubierta en el gran norte canadiense. ¿Ha sido ese el lugar en el que robó a las auroras boreales sus variaciones irisadas?  Opaca en estado bruto, la espectrolita luce resplandeciente una vez pulida. Los tonos se alternan a medida que una luz cambiante roza su superficie: azul turquesa o verde esmeralda, marrón oscuro jaspeado de ámbar.  Con la geometría aleatoria de los tonos y su coreografía, el Grande Seconde Spectrolite de Jaquet Droz ofrece un espectáculo conmovedor y continuo.

Con la amable autorización del Museo de Mineralogía de la Escuela de Minas ParísTech, París.
Textos y estilo: David Chokron