Les Volumes du Temps:
Jaquet Droz cuenta las horas y los minutos
El taller de La Chaux-de-Fonds presenta una pieza única en la que la lectura de la hora se despliega en el seno de una escenografía en 3D de una profundidad hasta ahora desconocida. La esfera se estructura en volúmenes de líneas marcadas y curvas suaves, en voladizo sobre dos discos de arrastre destinados a la indicación de la hora. Una obra virtuosa en la que el esmalte «champlevé» es el rey, diseñado por Fiona Djukanovic, estudiante de la Académie de Meuron*. La pieza se subastará en TimeForArt** el 5 de diciembre; los beneficios obtenidos se destinarán a apoyar a los jóvenes talentos del Swiss Institute.
El proyecto inicial era un poco descabellado: la idea era combinar los volúmenes y los fondos planos y las variaciones de un mismo color para esculpir, literalmente, el tiempo, pero sin aguja. Una apuesta prácticamente imposible para un diseñador relojero debido a la naturaleza intrincada, incluso antagónica, de las superficies, las perspectivas y los volúmenes que suponía el ejercicio. Por eso, Jaquet Droz recurrió a sus artistas y artesanos para imaginar un lenguaje común, una gramática estética que uniese cada componente en una creación original y coherente: Les Volumes du Temps.
La pieza se articula alrededor de dos elementos centrales situados frente a frente. Su forma es única hasta tal punto que no existe ningún término geométrico para describirlos: dos lados rectos de un triángulo y un tercero ligeramente curvado para adaptarse a la perfección al perfil de la caja de 41 mm en oro blanco. Además, su grosor es variable: máximo en el centro, como un punto culminante que guía la mirada hacia las horas y los minutos, y mínimo en la periferia, para fundirse de forma armoniosa en el grosor de la aureola. Su superficie, antes de esmaltarse, se graba a mano con una decoración con efecto sol.
A ambos lados de esta figura que forma una «X» se encuentran dos grandes superficies de esmalte «champlevé» formadas por una cuarentena de paralelepípedos con infinitos matices de azul, todos obtenidos mediante un esmalte Grand Feu realizado a mano. La parte superior de cada motivo va reduciéndose a medida que se acerca a las horas y los minutos, también aquí para guiar la mirada hacia sus discos específicos, creando una dinámica coherente con los volúmenes en voladizo. A cada disco también se le aplica un efecto sol a mano, igual que el círculo central que lo recubre y señala hacia cada hora y cada minuto. El efecto radiante resultante confiera a la pieza un aspecto que muta según el ángulo en el que incide la luz, esculpiendo sin cesar un nuevo Volume du Temps.















