Joyful Birds - Great Wall
Jaquet Droz presenta una pieza única en la que la ’relojería artística se convierte en inspiración, color y poesía. Entre el legado y la audacia contemporánea, la Casa transforma un decorado emblemático en toda una proeza artística, explorando por primera vez el arte inflable, donde los volúmenes cobran vida con ligereza. Un reloj artístico concebido como un escaparate de emociones que marca el regreso de las emblemáticas aves de Jaquet Droz, llamadas a reinventarse en otros decorados.
Basta con echar un simple vistazo para que el estado de ánimo cambie. En la esfera, dos herrerillos azules de formas generosas, casi rebosantes de alegría, descansan en el centro de un jardín en miniatura. A su alrededor, flores redondeadas estallan en colores suaves, mientras que al fondo, la Gran Muralla china extiende su silueta en mineral. Con Joyful Birds “Great Wall”, la Casa Jaquet Droz presenta un nuevo reloj artístico alegre y colorido, como si se tratase de una sonrisa que pende de la muñeca.
Surgida de una creación elaborada junto con un coleccionista, la pieza incorpora un reloj hecho a medida en un emblemático decorado chino, que evoca un símbolo universal de felicidad. Jaquet Droz decide entonces hacer revivir sus aves, emblema de la Casa. Con un guiño a las aves que poblaban los autómatas de Pierre Jaquet-Droz en la época de la Ilustración, estos dos herrerillos azules se convierten hoy en un enlace entre el legado y la visión decididamente contemporánea del arte relojero.
Con esta pieza, Jaquet Droz explora un territorio artístico hasta ahora inédito: una estética inspirada directamente en el arte inflable, donde las formas cobran volumen, se redondean y adquieren una dimensión casi lúdica. Las aves y las flores parecen modeladas en el color, como si se hubiera soplado con suavidad el material hasta convertirlo en una escultura. El efecto es inmediato: la esfera gana en relieve, en presencia, en sensación. No solo narra una escena: insufla un universo.
Esta decisión artística abre una nueva vía: una relojería artística de aparente ligereza, cuya simplicidad revela una gran sofisticación. El montaje decorativo exige un equilibrio sutil entre relieve y delicadeza para preservar la legibilidad de la esfera, mientras que la pintura en miniatura, de una precisión absoluta, esculpe sombras y reflejos para dar vida a los volúmenes. Por último, la aplicación del color requiere de una paciencia infinita, a base de pruebas y ajustes, hasta que la alegría se solidifica en el interior de la caja de 41 mm de oro rojo 18 quilates. En la parte posterior, la masa oscilante se adorna con un aplique de nácar, a modo de destello secreto.
Joyful Birds “Great Wall” no es solo una pieza única: inaugura toda una senda muy prometedora a nivel creativo. Las históricas aves de Jaquet Droz descansan en la pieza como un elemento emblemático atemporal, destinadas a aparecer en infinitud de paisajes, donde el legado se convierte en un punto de partida y la poesía, en libertad.
