Luo River Automaton
Jaquet Droz traduce la eternidad en una pieza única autómata
Es uno de los proyectos más ambiciosos impulsados por Jaquet Droz y nace de un auténtico encuentro artístico entre el taller de La Chaux-de-Fonds y Wang Limin, tesoro nacional viviente de China, una de las últimos personas que domina el bordado artesanal Quejinxiu, realizado con hilo de oro y plumas de pavo real. La pieza única compuesta con Jaquet Droz está inspirada en un rollo pintado donde se narra un poema compuesto en el año 222, una obra sin precedentes y fundamental en la historia del arte chino. El Luo River Automaton encarna la Filosofía de lo Único en su máxima expresión.
Se trata de un proyecto de una envergadura única, realizado siguiendo el mayor de los secretos y cuidando hasta el más mínimo detalle durante más de dos años. No es simplemente el reflejo de la visión creativa de un cliente, sino que lleva consigo toda una parte de la historia y la civilización chinas.
En la confluencia entre la emoción y la pasión, el bordado artesanal Quejinxiu lo realiza aquí una autoridad en los oficios artísticos chinos, Wang Limin. Orgullo nacional a la que se profesa un enorme respeto, cultiva este savoir-faire ancestral que ha logrado recuperar por completo, sola y a mano. Con devoción, perpetúa este arte antiguamente reservado a la corte imperial y a los templos budistas. Para esta colaboración inédita, el taller de La Chaux-de-Fonds ha reunido a un coleccionista, a esta artista de primer nivel y a los artesanos de Jaquet Droz que han dado vida a su visión compartida.
Wang Limin es heredera del arte del Quejinxiu, un arte textil tradicional realizado con hilo de oro, plumas de pavo real e hilo de seda. Su savoir-faire integra asimismo el Kesi, el arte tradicional chino de la tapicería de seda, caracterizado por su técnica de tejido con hendiduras. También domina la tintura, la incrustación, el bordado y la pintura.
Nacida en el seno de una familia dedicada al Quejinxiu, Wang Limin ha insuflado nueva vida a este arte ancestral. Ha fundado un instituto dedicado a la investigación, la conservación y la transmisión, donde forma en la actualidad a un número muy limitado de aprendices para asegurar la perpetuidad de este valioso savoir-faire.
Más que en ningún otro caso, este proyecto simboliza la unión de la mano y el espíritu. Iniciativa impulsada de forma contina y personal por Alain Delamuraz, CEO de Jaquet Droz, y Wang Limin a través de un diálogo impregnado de un profundo respeto mutuo. Hasta el momento, Wang Limin, artista de talla nacional que ha expuesto en los principales museos de China (entre ellos, el Museo Nacional), había rechazado cualquier tipo de colaboración. Sin embargo, consideró que, para una obra de tal magnitud, Jaquet Droz sería la única firma que sabría dar vida al proyecto.
Basado en un antiguo rollo que contiene un poema escrito en el año 222, el Luo River Automaton celebra la fluidez del tiempo que transcurre como un río, la conquista del amor eterno, la aspiración del ser humano a la inmortalidad. Wang Limin escogió una sección muy concreta de este rollo de más de 10 metros para plasmar estos temas que impregnan toda la cultura china.
La artista fue exigente con cada elemento de su reloj, que debía mostrar una simbología en consonancia con su arte. No se dejó nada al azar. Los imperativos de Wang Limin fueron rigurosos. Los materiales, los tonos, las formas, el ritmo de las animaciones y la ubicación de los motivos debían reflejar su esencia artística. Por todos estos motivos, las conversaciones entre Wang Limin y Jaquet Droz únicamente para definir su proyecto se prolongaron durante dos años, 2024 y 2025. Se exploraron varias vías. Desde China, Wang Limin las validaba por medio de Studio 8, taller inmersivo dotado de cámaras 4K que permite que cada cliente de Jaquet Droz siga paso a paso la génesis de su pieza única. Los equipos también viajaron a China para captar el arte de Wang Limin en el corazón de su taller, habitualmente cerrado al público.
Para la realización del Luo River Automaton, se movilizó a prácticamente todos los artesanos de Jaquet Droz: grabadores, escultores, pintores, lapidarios, engastadores, entre otros oficios, y entre ellos, evidentemente, los relojeros. La pieza es un autómata que sigue la más pura tradición de Jaquet Droz. La parte horaria central, fija, cuenta con dos agujas de oro rojo en la esfera de jade imperial, de un tono muy claro especialmente escogido por la artista. A excepción de un platillo estático en forma de semiluna debajo de esta esfera, todo el anillo exterior está en movimiento (con una rotación en 30 segundos). Esta escena, fija y móvil al mismo tiempo, está realizada en nácar y decorada con una micropintura vegetal que le otorga la sorprendente ilusión de estar grabada, algo que no es real.
Este anillo en rotación simboliza el discurrir del agua y, por tanto, también el del tiempo. Cuenta con varios nenúfares de oro cincelados a mano. Uno de ellos lleva engastada una piedra en su centro. A medida que el disco gira, sufre una metamorfosis: zafiro violeta o azul o esmeralda. El efecto acentúa la magia de estas sustituciones misteriosas (un cambio cada 10 segundos, apenas perceptible).
Enfrente de este nenúfar, el Kun, un pez gigante de la mitología china cargado de su simbología, vive al ritmo de la animación: nada en el río nacarado agitando el cuerpo y la cola para avanzar durante los 30 segundos de su vuelta completa. Gracias a los dos barriletes dedicados a la animación, dicha animación puede durar hasta cuatro minutos, aunque el propietario puede interrumpirla a voluntad presionando el pulsador situado en las 3 h.
Un gran aplique de oro rojo corona toda la escena. Representa un tiro de dragones acuáticos tirando de un carro alado, una escena que evoca al mismo tiempo la mitología de los dragones y el dragón-barco de Luo Shen Fu, símbolo del viaje del alma y del amor eterno. Los dos elementos del aplique —el tiro y el carro— están fijados en tres puntos para garantizar su solidez y elevación sobre la esfera, mientras que las riendas y las correas, aplicadas de forma individual, se realizan a una escala de décimas de milímetro y se pintan a mano.
Por último, y como primicia en una pieza única de Jaquet Droz, Wang Limin insistió personalmente en realizar ella misma, a mano, el estuche y la correa del Luo River Automaton. La artista exploró varias vías creativas y proporcionó cuatro versiones únicas, basadas en motivos diseñados de forma específica para este proyecto. Una obra maestra absoluta, de la hebilla a la esfera.

























































